¡Adios al biberón!

Me gustaría contarte cómo decir adiós al biberón. Sobre todo si es uno de los elementos que puede estar afectando el sueño de tu peque.

Empieza por preguntarte lo siguiente: 

¿Notas que lo utiliza para siestas, hora de dormir y que lo necesita para volver a dormirse en los despertares nocturnos? Si es así, lo más probable es que sea una muletilla (ayuda) que necesita para dormir.

¿Te lo pide cuando está de mal humor o cansad@? Entonces puede ser que además de una muletilla sea su objeto de apego o que lo identifica como aquello que le ayuda a “pasar” sus momentos incómodos.

Si tu peque tiene entre 12 a 15 meses (o más) llegó la hora de dar un paso que no parece ser muy agradable:  Decirle adiós al biberón.

Los peques están más propensos a apegarse a algo entre los 15 a los 18 meses.

Esto es porque en esta edad es muy común que exploren a una distancia corta de mamá o papá, te busquen o quieran estar “pegados” si están cansados, enfermos o asustados y si descubre que su bibe le da también ese consuelo tiene una gran probabilidad de convertirse en su objeto de apego. 

Si vieras que esto sucede, lo ideal sería darle atención plena , es decir, tu presencia física y mental en este momento. Pero, bueno, si te toma en un momento en que esto es imposible, busca alternativas como un peluche, una mantita o un juguete en vez de su biberón.

Lo que quiero decir, no alimentes algo que no querrás mantener en el tiempo.

Sus dientes en crecimiento están en riesgo

La leche (y aún más los zumos/jugos) están llenos de azúcares que se pegan a los dientes y pueden causar caries, además de otros efectos nocivos. Así que si tu peque va caminando de un lado para otro con su biberón, tomando entre comidas y usándolo para dormir… ¡Ojo con sus dientes! 

Lo ideal es lavarlos antes de la hora de ir a dormir, inclusive, es algo que puedes hacer desde muy bebé pasando una gasa por sus encías. Esto además de limpiar su boca, le ayudará a crear un hábito y acostumbrarse a que hay algo que se mete en su boca para limpiar los dientes.

Afecta su apetito

A partir de los 12 meses ya se considera que los peques necesitan de otros alimentos además de la leche para alimentarse, y si lo primero que hace al despertar es tomarse un biberón, lo más normal será que no quiera desayunar nada más o desayune muy poco. 

Sé que para muchas familias la leche es muy importante como alimento, si este es tu caso, reemplaza el biberón por una taza.

Quitar el biberón elimina una muletilla para dormir

Una de las reglas básicas para dormir bien, es que tu peque sepa dormir por si mism@ sin necesitar de ayudas extra, además, se considera que en general, a partir del año, los niños ya son capaces de dormir toda la noche sin necesidad de hacer tomas en medio de la noche.

Lo sé, en un principio puede sonar difícil, pero será muy positivo en el largo plazo ya que si realmente no lo necesita, el dar a su estómago este tiempo de no meter nuevo alimento le ayudará mucho a tener un sueño de mejor calidad. 

Te animo a consultar con tu pediatra en caso de que tengas dudas sobre quitar tomas nocturnas, puede haber casos en que por alguna circunstancia tu bebé sí que pueda necesitar alguna toma nocturna. 

¿Cómo decir adiós al biberón?

  • Consulta a tu pediatra. Si te da luz verde porque no hay alguna circunstancia en especial en cuanto al peso y desarrollo de tu peque, ¡Adelante! Es el primer requisito a cubrir para decir adiós al biberón. 
  • Introduce una taza. Lo ideal sería introducirla desde los 6-9 meses. Pero si no lo has hecho, ¡ahora es cuando!, quizá tengas que explorar varios tipos hasta encontrar una que le guste: con o sin pajita, azul, verde, con perritos, con princesas…
  • Empieza por decir adiós al biberón a la hora de la comida. Es esta comida donde quizá menos le importe… así que en vez de servir la leche en biberón dásela en su taza.
  • Después de la cena. Cuando ya se acostumbró a usar su taza a la hora de la comida, después de unos 4-7 días, cambia el biberón de la cena por su super taza.
  • ¿Ya? Ahora la del desayuno. En vez de ofrecerle el bibe en cuanto se despierta, vayan directamente a la mesa a desayunar (donde podrá encontrar su radiante taza con leche en vez del biberón).
  • Y por último, la hora de dormir. Si cena bien, en la mayoría de los casos, no necesitará este biberón extra para dormir la noche completa. Y si no necesita el biberón para conciliar el sueño, podrías eliminar este biberón también ya que se ha acostumbrado a estar sin él en todo el día.

Si, este último paso te parece complicado, lo puedes hacer de forma gradual. Esto es, reduciendo 60 ml la cantidad de leche cada dos días… y cuando llegue a los 90ml llegó el día de: ¡Adiós al biberón!

Ofrece una taza de agua en vez de su biberón en la rutina nocturna. Ten cuidado de que no reemplace su necesidad de biberón con la taza (cuando tienen boquilla blanda).

Elimina las tentaciones

Deshazte de todos los biberones que haya en casa una vez que tu peque ya no lo utiliza (hasta los de “por si acaso” que tengas en la pañalera). 

Podría ser que lo descubra unos meses después y le apetezca… es más fácil eliminar tentaciones en vez de tener una rabieta por algo que creías que ya estaba olvidado… y también para ti, que después de este proceso de haber pasado por el destete no tengas la tentación de volverlo a utilizar en uno de esos despertares de las 5 de la mañana.

Pero… ¿Y si está muy muy apegad@? y tiene más de 15 meses

Supongamos que ya tiene más de 15 meses y sospechas que su biberón es algo más que un recipiente para beber su leche… Estas son las señales con lo que puedes identificarlo:

  • Su biberón es claramente su objeto de seguridad.
  • Lo quiere cuando está cansado, sobre-estimulado o ansios@. Puede ser que hasta llore o haga una rabieta para obtenerlo.
  • Te pide una bebida y una cantidad específica.
  • Lo necesita para ir a dormir.
  • Lo trae consigo durante el día.

Si tu peque cae en la descripción pasada, sigue estos pasos:

  • Avísale tiempo antes. Dile 3 a 5 días antes que ya es hora de dejar el biberón. Y cada día recuérdaselo por lo menos un par de veces al día en momentos que esté de buenas y que no sea hora de ir a dormir. 

Y lo más importante, ¡tu actitud! Debes decirlo con confianza, con calma y seguridad. Es muy muy importante que antes de comunicárselo estés completamente convencid@ que es la hora de quitarlo.

  • Empieza por reducir los biberones. Durante los días anteriores a “El gran día”, reduce la cantidad de biberones que toma al día así como la cantidad. Lo que hacen algunas madres y padres es permitir el biberón sólo para siestas y hora de dormir, o permitir el biberón sólo en ciertos espacios de la casa. 

En los momentos que lo quiera pero has decidido que no toca ofrece otra forma de consuelo: la idea es tu atención plena y tus brazos, acompaña su frustración. 

  • Recopila todos los que estén “por ahí”. Sí, todos los que estén en algún lugar de la casa, los pre-preparados en la nevera/refrigerador… En esto podría ayudarte tu peque, pueden jugar al “Caza-biberones”.
  • Cuéntale una historia. Si te gusta contar historias sobre las cosas, puedes crear una sobre darle el biberón a los bebés en el hospital, en el centro de reciclaje, etc… Pero recuerda hacerlo días antes. 

Al final de esta publicación te dejo el enlace a 3 historias que podrían servirte de inspiración. Te animo a tomarlas como referencia y crear la tuya propia. Se trata de por medio de la fantasía ayudar a tu peque a ver lo satisfactorio de vencer un reto. 

  • El gran día. Cuando finalmente llegue, avísale que llegó el momento y recuérdale que han hablado de esto ya por varios días. Mantente firme sin titubeos pero a la vez dale ánimos y consuelo.
  • Acepta la posibilidad de retroceso. Puede ser que todo vaya mejor de lo que te esperabas… y de repente, se da cuenta que esto es para siempre y entonces ya no le gusta. Recuérdale cariñosamente que ya no hay más biberones, ofrécele tu compañía. Es liberador poder expresar nuestras frustraciones con las personas que más queremos. 

Lo sé, quitar algo a tu peque, aunque sea por su propio bien, puede costarte, es normal… pero, si lo decides así es porque es por su bien y tú eres su guía, en ti confía para que tomes este tipo de decisiones. Así que si te decides a hacerlo fija tu objetivo y mantén la constancia.

Y si esto último es lo que te cuesta, es decir, que sabes lo que quieres hacer pero no tienes bien claro cómo hacerlo y cómo mantenerte constante, ¡Puedo ayudarte! Escríbeme a yadormimos@gmail.com

Un abrazo,

Tami

COHERENCIA, CONEXIÓN, CONFIANZA Y CALMA

REFERENCIAS
Este artículo es una adaptación del escrito por Kim West
Peligro de exceso de azucar en bebés
Cuentos para decir adiós al bibe

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