Cómo proteger a los niños en Internet: la solución que también les ayuda a dormir mejor

Cuando piensas en cómo proteger a los niños en Internet, quizá lo primero que viene a tu mente es: “¿Qué control parental utilizar?” o “¿Cómo puedo limitar los riesgos de las redes sociales?”. 

Hoy quiero contarte la solución base y que, además te ayudará a tener una crianza con más disfrute, una solución que puedes aplicar ¡desde ya! así que:

¿Cuál es una de las mejores formas de proteger a los niños en internet?

Crear y nutrir una relación de confianza, seguridad y conexión con tu hijo o hija. 

Nutrir una relación así es una de las bases que favorecen un sueño de calidad desde bebés y, además, se convierte en uno de sus principales factores de protección al comenzar a relacionarse con el mundo digital, las redes sociales y la inteligencia artificial. 

¿No le encuentras sentido? ¡Sigue leyendo y te cuento por qué!

En esta publicación recojo aprendizajes de mi experiencia como madre, de haber ayudado a cientos de familias a dormir mejor y de haber asistido a múltiples charlas sobre esta temática: 

Desde 2018 por Iván Vázquez y de la Varga, Cibercooperante del INCIBE, en 2024 y 2026 con Laura Cuesta una autoridad en este tema y de quien he aprendido mucho, de la Conferencia “Raising kids in the age of AI” y de la entrevista a la Dra. Shefali Tsabary quien es un gran referente para mí. 

¡Que la disfrutes!

La mejor protección empieza mucho antes de su primer móvil

Como ya te adelanté, una de las formas más placenteras y efectivas de proteger a nuestros hijos, es tener una buena relación con ellos, una relación en la cual haya confianza, buena comunicación y la certeza de que contigo puede expresar todo tipo de emociones. 

Una relación que le reafirme día a día que ante ti su presencia es siempre bienvenida independientemente de lo que haga o deje de hacer. 

Vínculo seguro: cómo convertirte en la base segura de tu peque

Por naturaleza, la necesidad más grande de tu bebé eres tú. Utiliza esto a favor de la relación, educando desde tu propia coherencia y consciencia y no desde el miedo. 

Confía en que cada vez que tu bebé expresa una necesidad -aunque no hayas atinado exactamente a lo que necesita- lo que a tu bebé se le graba de forma más profunda es que hay alguien en este mundo que está ahí para cubrir sus necesidades. 

Es así como empiezas a fortalecer este vínculo seguro. 

Por otro lado, el apego seguro como lo explica el Dr. Gordon Neufeld, tiene dos polos, el que protege, dirige y provee, y el otro polo que espera ser dirigido, protegido y provisto. 

Por naturaleza, es tu papel dirigir y por esto mismo, si tú tomas este papel, tu peque se sentirá en buenas manos, tal como un pasajero que confía en el piloto de su avión. 

Ojo, no quiero decir que tengas que saberlo todo. Está claro que hay tantos nuevos temas cuando somos guías de una nueva personita, que sería inhumano pretender tener todas las respuestas. 

Confía, gracias a los años que le llevas de ventaja en este mundo, tú tienes una sabiduría que tu peque aún no desarrolla. Si tú haces lo posible por comprenderle y estar/volver a la calma, sabrás dar la mejor respuesta posible y al repetir esto en el tiempo, la relación entre tu peque y tú se verá cada vez más fuerte. 

¿Qué tiene que ver el vínculo seguro con su sueño y protección en el mundo digital?

Mucho. El vínculo seguro es ese “suelo” sobre el cual tu peque construye la seguridad que necesita para sentir que puede dormir con tranquilidad y es la base imprescindible para que sepa que puede contar contigo cuando tenga una dificultad en el mundo digital y el real. 

El subconsciente de tu bebé sabe que para sobrevivir necesita del cuidado de un adulto. Recibir respuesta a sus solicitudes le refuerza que ese adulto, que eres tú, estás ahí para cubrir sus necesidades primarias.

Tener esta seguridad es una de las bases para que su cuerpo pueda dejarse llevar por el sueño cuando necesita dormir. Porque ha aprendido que al despertar, habrá alguien para atender sus necesidades. 

Es verdad que hay otros factores importantes para que tu peque consiga dormir bien, pero puedo decirte que este es uno de los más fundamentales. 

¿Y qué tiene que ver todo esto con cómo proteger a los niños en Internet? 

Imagina un niño que por años ha sentido que sólo merece el amor de sus padres si “es bueno”, si “se porta bien”, si “saca buenas notas”, si no llora por esto o por aquello… Al ir pasando el tiempo, crece con la idea de que la única forma de que sus padres le acepten es haciendo lo que a sus padres les complace. 

De repente, llega a sus manos la “puerta al mundo digital”… Esa puerta que puede estar en forma de un ordenador, en la consola con juegos que le permiten chatear con extraños o en un teléfono desde el que puede acceder a las redes sociales y que puede llevar consigo las 24 h (una amenaza para el sueño de calidad). 

¿Crees que ese niño va a sentirse con la confianza de acercarse a sus padres si sucede algo en su interacción dentro del mundo digital que le haga sentir que hizo algo malo?

Difícilmente.

Es bien sabido que las pantallas enganchan, que hay quienes gastan mucho dinero para que así sea. Es también sabido que hay personas con malas intenciones que saben atraer la atención de niños inocentes, que los iguales pueden llegar a ser más crueles al estar detrás de un perfil digital, etc. 

Lo más triste es que, según el estudio Mayansi del 2026, se ha visto que el porcentaje de consultas sobre asuntos personales a la IA va en aumento, consultas para las cuales lo sano sería contar con el consejo de un adulto con un buen vínculo. 

Y no quiero decir que por crear una relación de confianza contigo no le vaya a pasar nada incómodo… Al fin y al cabo, una característica de las relaciones humanas es “la fricción” -la cual en su mayoría no existe en la interacción con la IA-. 

La gran diferencia está en que este niño sienta la seguridad de poder acudir a un adulto con quien tenga un vínculo. Un adulto que le haga sentirse bienvenido por el simple hecho de existir. Esa es la verdadera protección.

Acompañar en lugar de prohibir: cómo educar a nuestros hijos en el uso de Internet

Si hay un aprendizaje que me he llevado de las charlas de Laura Cuesta, ha sido el ver el uso de las pantallas con sus matices. El dejar de verlas como “blanco o negro”. He entendido que el acompañamiento digital es mucho más que permitir o prohibir el uso de las pantallas. 

Me ha hecho ver que en un mundo en que las pantallas forman parte de nuestro entorno, el prohibir por prohibir es tapar el sol con un dedo, además de perder la oportunidad de aprender cómo ser nosotros -y nuestras hijas- quienes utilizamos las pantallas y no las pantallas quienes nos usan a nosotros. 

Hay que distinguir entre utilizarlas como consumidor pasivo (sólo ver) o activo (crear) y en base a esta distinción procurar un uso adecuado para cada caso. 

Aprender juntos: una oportunidad para fortalecer nuestra relación

¿Por qué los niños necesitan nuestra guía si manejan la tecnología mejor que nosotros?

Vamos a tener algo claro, nosotros, los adultos, llevamos mucho más tiempo en este mundo. Gracias a ello hemos pasado por diferentes vivencias de las cuales hemos aprendido con la experiencia, la cual es escasa para los menores.  

Nuestros peques aún no tienen este recorrido, ya que parte de su crecimiento tiene que ver con enfrentarse a situaciones de “fricción” que les van ayudando a aprender. 

En el mundo fuera de las pantallas, estas situaciones de fricción pueden darse en el parque, en la guarde, en el cole, instituto, etc. que se alternan con la vuelta a casa, a su zona segura. Es decir, que hay momentos de recuperación e idealmente conexión con sus figuras principales de apego. 

Por el contrario, cuando los menores entran al mundo digital sin ninguna supervisión, se les abre la puerta a un mundo que puede ser muy cruel y que está a su lado las 24 horas. No hay tregua. 

Existe la falsa creencia de los “nativos digitales” y esta es que como las nuevas generaciones nacieron inmersas en el mundo de Internet y la tecnología, poseen la habilidad innata, intuitiva y experta para utilizarla de forma segura. 

Lo que es muy cierto, es la soltura con la que los peques la manejan, yo lo veo con mis hijas, es como si ellas entendieran más rápido un idioma que a mí me requiere algo más de esfuerzo entender. 

De ahí que lo ideal sea combinar lo positivo de ambas generaciones: Su soltura en el manejo de esta tecnología con nuestra sabiduría para guiarles. Lo cual también nos da una oportunidad para trabajar en equipo mientras conectamos con ellos y entendemos lo que les preocupa y les motiva. 

Se trata de dirigir nuestra atención, a eso que ellos hacen en el mundo de las pantallas. A explorar este otro mundo a su lado.

¿Por qué reconocer nuestros errores ayuda a que nuestros hijos confíen en nosotros?

De todas las charlas del congreso, mi favorita sin duda alguna, fue la entrevista a Fareedah Shaheed. Una chica joven que fue víctima de “grooming” (engaño pederasta) cuando era niña y que gracias a ello, ha hecho su misión la de ayudar a los padres a proteger a sus hijos de los depredadores y riesgos de internet.

En la entrevista cuenta cómo su madre era esa “madre perfecta”, a los ojos de quien no se veía capaz de mostrar sus errores hasta que, un día, cuando estaba a punto de huir de casa su madre se quitó la máscara y mostró su lado humano. 

Le dejó saber que pensaba que hacerlo todo perfecto era lo mejor para ella y que al ver que nada de eso le había funcionado, abrazó su culpa. 

Fue ahí cuando Fareedah sintió que podía conectar con ella, y en ese momento, su historia dio un giro total. 

Así que, como te decía al inicio, no se trata de tener todas las respuestas, se trata de tener esta disposición a hacerlo lo mejor posible sabiendo que cometeremos errores y que aprenderemos de ellos. 

La crianza nos trae un gran espejo que nos obliga a ver dentro de nosotros y que ya que lo tenemos enfrente, lo mejor que podemos hacer es aprovecharlo para nuestro propio crecimiento que a su vez llenará de beneficios la relación con quienes nos rodean.

Poner límites también es proteger: nuestro ejemplo es la mejor enseñanza

Las pantallas enganchan. Incluso a nosotros los adultos, si no somos conscientes de que somos nosotros quienes controlamos, podemos ceder nuestro gran valor, la atención, al dominio de la pantalla. 

Y eso que, en principio, la parte de tu cerebro adulto que se encarga del autocontrol “el freno”, ya está más madura.

En los peques, a esta parte del cerebro le quedan años por desarrollar; y en el adolescente se desarrolla después que el “acelerador” -sistema de recompensa del cerebro que nos anima a repetir aquello que nos gusta-. 

Por otro lado, la IA generativa, en su misión por mantener tu atención, suele ser muy complaciente. En general, no hay fricción en tus interacciones con ella y está disponible las 24 horas. ¡¿Quien no va a querer entablar una relación con “alguien” que siempre te da la razón y que está para ti en el momento que quieras?!

¿Te das cuenta por qué es importante supervisar y limitar el acceso a ese mundo de las pantallas a nuestros hijos? 

A esto viene la pregunta obligada:

¿Cómo poner límites al uso de Internet sin perder la confianza de nuestros hijos?

No se trata de poner controles parentales “cerraduras en la puerta”  sin ningún tipo de explicación. Se trata de ayudarles a entender que es por su seguridad en Internet, ya que de lo contrario, buscarán la manera de encontrar sus propias llaves. 

Se trata también de practicarlo con el ejemplo propio. Por ejemplo, compartir la cena es uno de esos momentos en que se pueden dar muy buenos momentos de charla y conexión, si todos los integrantes están realmente presentes (y no abducidos por alguna pantalla). Si un límite es no traer pantallas a la mesa, empieza tú por no traer la tuya. 

A nadie le gusta que nos limiten, pero cuando entendemos los porqués de ello lo llevamos mejor. 

Te animo a que antes que des acceso a este mundo exterior, seas consciente de la puerta que estás abriendo y que así ayudes a tu peque a crear consciencia sobre ello. 

Cómo fortalecer la conexión con tus hijos desde hoy

Para que todo lo que te acabo de decir lo puedas aplicar de una forma fluida y sin constantes peleas, será imprescindible que lo hagas desde la conexión. 

Hay una frase que el Dr. Gordon Neufeld ha popularizado mucho:
“Conexión antes que dirección” 

Pruébalo: en vez de gritar muchas veces desde lo lejos que se ponga los zapatos, invierte ese tiempo en acercarte, mirarle a los ojos e idealmente sacarle una sonrisa… Y una vez que hayas conectado, pídele que se ponga los zapatos. 

¡Ah! y el secreto para que esto sea más efectivo: Para que tú realmente puedas conectar con otro ser, debes empezar por conectar contigo misma/o.

Conectar con nosotros mismos es muy fácil, lo difícil es ser conscientes de ello. Tan fácil como que antes de dirigirte a tu peque dirijas tu mirada a ti y te preguntes: ¿Cómo estoy respirando? ¿Estoy en tensión o en calma? Y si estás en tensión ya el hecho de observarlo habrá creado un cambio. ¡Pruébalo!

La conexión no termina cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia: se adapta

¿Sabías que en la adolescencia están ocurriendo muchos cambios en el cerebro? Es una etapa muy bonita, una etapa en la que por naturaleza los adolescentes se alejan de sus raíces para encontrarse a ellos mismos, para madurar. 

Eso no quiere decir que no te necesite. Y sí, a veces es difícil verlo, resultado de todos los cambios por los que está pasando (cerebrales, hormonales, sociales, emocionales), puede tener reacciones más fuertes de rechazo hacia ti.

Si no sabemos esto, podemos caer en tomarlo como algo personal y sin querer provocar distanciamientos en nuestra relación que no hacen bien a nadie.  

Eso tampoco quiere decir que ya pueda explorar el mundo digital a su antojo, ya que dentro de esa “coraza” hay un ser muy sensible y confundido con todo este bombardeo de hormonas, cambios físicos e información, que necesita una guía que vele por su verdadero bien. 

Y como esto es un gran tema, prefiero dejarte en las fuentes que encontrarás al final de este post el enlace a la charla de Antonio Ríos, que va dirigida a esta etapa.

Proteger a nuestros hijos en Internet empieza por cuidar nuestra relación con ellos

Después de todo lo explicado, espero haberte ayudado a responder la pregunta: 

¿Cómo proteger a los niños en Internet desde que son pequeños? 

Es importante crear y nutrir una buena relación de confianza, seguridad y conexión con tu bebé desde el momento en que nace y en todas las etapas de su vida. Hacerle saber y reafirmarle que puede acudir a ti en todo momento, es la mejor protección. 

Quiero animarte a que pongas esto en una de tus prioridades de vida ya que: 

  1. Le das la confianza de que siempre tiene una base segura a la que acudir (la mejor protección para las amenazas digitales, acoso, etc.) 
  1. Cubres uno de los requisitos esencial para un sueño de calidad, aunque, hay más elementos para conseguirlo y ¡en eso puedo ayudarte!
  1. Y… ¡Disfrutas más de ser mamá o papá!

Un abrazo,

Tami

COHERENCIA, CONEXIÓN, CONFIANZA y CALMA

REFERENCIAS EXTERNAS

1. Laura Cuesta Cano

2. Conferencia: Raising Kids in the Age of AI

3. Dr. Shefali: Protecting your kids in the Algorithm Age-The School of Greatness

4. Instituto Nacional de Ciberseguridad

5. Era digital y recompensa por Silvia Herlyn.

6. How can Parents Reduce or Remove the “Storm and Stress” of Adolescence?

7. La regla de las 3 preguntas para hablar con un adolescente sin pelear de Antonio Rios.

8. Uso de la inteligencia artificial generativa entre la adolescencia y la juventud en España

9. Instinto de supervivencia en bebes

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